El que tiene amor no hace mal al prójimo; así que en el amor se cumple perfectamente la ley.
Romanos 13,10
Hemos escuchado o leído muchas veces que la voluntad de Dios es que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. En este texto de la carta a los Romanos, el apóstol Pablo afirma que “el que tiene amor no hace mal al prójimo”, pero esto no significa que los cristianos seamos perfectos y podamos cumplir este mandamiento con facilidad. Sin embargo, sí significa que, cuando vivimos en el amor de Dios, no queremos hacer daño a los demás. El amor es la motivación, una forma de vida que nos impulsa a actuar de manera justa y compasiva con los demás.
Por otro lado, la ley no solo es una serie de reglas y regulaciones que rigen nuestra conducta para vivir en sociedad, sino que también es una expresión de la voluntad de Dios para la humanidad, como los diez mandamientos.
Entonces, ¿cómo podemos cumplir la ley de Dios? Cuando vivimos en la fe y el amor, somos capaces de cumplirla de manera perfecta en respuesta a su gracia. No porque seamos perfectos, sino porque la gracia de Dios nos ha transformado y nos ha dado la capacidad de amar a los demás como a nosotros mismos.
Este texto nos recuerda que el amor es la esencia de la ley de Dios y que, cuando vivimos en su amor, somos capaces de cumplir su voluntad buscando la perfección.
Que la fe y el amor sean las bases de nuestra vida y de nuestras acciones. Que así sea.
Lucía Doti