
Miércoles 26 de agosto
¿Por qué mi dolor nunca termina? ¿Por qué mi herida es incurable, rebelde a toda curación? Te has vuelto para mí como el agua engañosa

¿Por qué mi dolor nunca termina? ¿Por qué mi herida es incurable, rebelde a toda curación? Te has vuelto para mí como el agua engañosa

Lavadas ya mis manos y limpias de pecado, quiero, Señor, acercarme a tu altar, y entonar cantos de alabanza, y proclamar tus maravillas. Yo amo,

Señor, hazme justicia, pues mi vida no tiene tacha. En ti, Señor, confío firmemente. Salmo 26,1 En un tiempo en que la verdad parece negociable

13° domingo después de Pentecostés | 21°en el año Y ustedes, ¿quién dicen que soy? Mateo 16,15 Jesús llevó a sus discípulos lejos, a las

Así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo y estamos unidos unos a otros como miembros de un mismo cuerpo. Romanos
Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Éste

Pueblos, préstenme atención, escúchenme, naciones: yo publicaré mi enseñanza y mis mandamientos alumbrarán a los pueblos (…) Levanten los ojos al cielo, y miren abajo,

Miren la roca de donde fueron cortados, la cantera de donde fueron sacados; miren a Abraham, su padre, y a Sara, la que les dio

El Señor es excelso, pero toma en cuenta al humilde y reconoce de lejos al orgulloso. Aunque pase por grandes angustias, tú me darás vida;

Señor, quiero alabarte de todo corazón y cantarte salmos delante de los dioses. Quiero postrarme hacia tu santo templo y alabar tu nombre por tu