
Martes 4 de marzo
Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel! Salmo 51,10 Un David corroído por la

Oh Dios, ¡pon en mí un corazón limpio!, ¡dame un espíritu nuevo y fiel! Salmo 51,10 Un David corroído por la

Contra ti he pecado, y sólo contra ti, haciendo lo malo, lo que tú condenas. Por eso tu sentencia es justa; irreprochable tu

Último domingo después de Epifanía (Transfiguración de nuestro Señor) Cuando aquellos hombres se separaban ya de Jesús, Pedro le dijo: Maestro, ¡qué

Por eso no nos desanimamos, porque Dios, en su misericordia, nos ha encargado este trabajo. Hemos rechazado proceder a escondidas, como si sintiéramos

Precisamente porque tenemos esta esperanza, hablamos con toda libertad. No hacemos como Moisés, que se tapaba la cara con un velo para que

Pero Moisés los llamó, y cuando Aarón y todos los jefes de la comunidad volvieron a donde estaba Moisés, él habló con ellos.

Después bajó Moisés del monte Sinaí llevando las dos tablas de la ley; pero al bajar del monte no se dio cuenta de

Tú eres un Rey poderoso que ama la justica; tú mismo estableciste la igualdad. Salmo 99,4 Dios es Rey, y la fortaleza

¡El Señor es Rey! ¡Él tiene su trono sobre los querubines! Tiemblen las naciones, y aun la tierra entera. Salmo 99,1

7° domingo después de Epifanía Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo. No juzguen a otros, y Dios no los